Background

El Departamento de Estado de EEUU publicó recientemente un plan estratégico para los próximos cinco años que posiciona la política comercial, la diplomacia comercial y la seguridad de las cadenas de suministro como herramientas de política exterior, a la vez que destaca la postura más confrontativa de la administración respecto al “abuso del sistema comercial global” por parte de actores extranjeros.

Para las empresas, el plan reitera un entorno comercial más intervencionista y estratégico en el que las decisiones comerciales se evaluarán cada vez más desde una perspectiva geopolítica y de seguridad nacional. Las empresas que operan en los sectores prioritarios identificados, o con cadenas de suministro que interactúen con jurisdicciones adversarias, deberán anticipar un mayor escrutinio del abastecimiento, la propiedad y los flujos comerciales, en particular en lo que respecta a la evasión arancelaria y el transbordo ilegal. Las empresas también podrían enfrentar una condicionalidad más estricta para acceder a la promoción gubernamental de EEUU y al apoyo en mercados extranjeros, con un mayor énfasis en la inversión nacional, el desarrollo de la fuerza laboral y la alineación de las cadenas de suministro con los objetivos estratégicos estadounidenses. En este entorno, es probable que el mapeo proactivo de las cadenas de suministro, las revisiones de cumplimiento comercial y una mayor participación en asuntos gubernamentales se conviertan en herramientas esenciales para la gestión de riesgos.

Reindustrialización

El plan parece orientar la política comercial al servicio de la reindustrialización de EEUU y su posterior restablecimiento como “el gigante económico y tecnológico del siglo XXI.” En primer lugar, el Departamento de Estado planea identificar sectores e industrias que impulsen la productividad y sean necesarios para una economía dinámica, incluyendo energía, minerales críticos, manufactura avanzada, robótica, máquinas herramienta, construcción naval, ciencias de los materiales, infraestructuras críticas y avanzadas, telecomunicaciones, productos farmacéuticos, dispositivos médicos, el sector del espacio y aeroespacial, semiconductores, computación, inteligencia artificial, almacenamiento de datos, logística de transporte, sistemas no tripulados y autónomos, biotecnología y ciencia cuántica.

Posteriormente, en colaboración con el Departamento de Comercio, USTR y otras agencias relevantes, el Departamento de Estado identificará las dependencias en estas áreas y tomará medidas para asegurar las cadenas de suministro y fortalecer las capacidades estadounidenses, incluyendo la protección de estas industrias contra prácticas comerciales y no comerciales desleales utilizadas por otros países para desestabilizar la manufactura estadounidense.

El Departamento de Estado también fomentará (1) la inversión extranjera en EEUU centrada en el desarrollo de las capacidades y la industria nacionales, en lugar de adquirir activos estadounidenses que pudieran resultar en una mayor desindustrialización, y (2) inversiones estadounidenses específicas en países estratégicos para ampliar el acceso al mercado de las exportaciones estadounidenses y mejorar el control y la influencia de EEUU sobre los nodos y cuellos de botella clave en el sistema comercial global.

Cumplimiento

El plan rechaza el concepto de libre comercio y en su lugar se compromete a “garantizar un comercio justo que corrija nuestros déficits comerciales, impulse nuestros esfuerzos para reindustrializar EEUU, impulse la productividad y la competitividad de las empresas estadounidenses, y priorice al trabajador estadounidense.” El plan prevé la utilización de medidas tales como los aranceles “recíprocos”, nuevos acuerdos comerciales e investigaciones de medidas comerciales correctivas para abordar prácticas comerciales desleales como los aranceles, la sustitución de importaciones, la manipulación cambiaria, los impuestos al valor agregado, y especialmente el transbordo ilegal. El Departamento de Estado también pretende “garantizar un acceso libre y justo a los mercados extranjeros, haciendo de la diplomacia comercial el eje central de nuestra estrategia económica.”

Hemisferio Occidental

El plan indica que el Hemisferio Occidental se restablecerá como una prioridad para el departamento, afirmando que EEUU “es más seguro, más fuerte y más próspero cuando los adversarios externos no pueden establecerse” en la región. Para ello, el plan establece que EEUU buscará expandir el comercio justo, la inversión del sector privado y la asistencia exterior específica con estados “amigos”, mientras busca deslocalizar industrias clave en países con ventajas comparativas con el objetivo de mejorar la seguridad de las cadenas de suministro estadounidenses. El plan también afirma que EEUU ya no permitirá que adversarios extranjeros utilicen el comercio y la inversión como evasivas para controlar infraestructuras críticas y el territorio estratégico de la región, incluyendo cuellos de botella vitales como el Canal de Panamá.

Indo-Pacífico

Citando los antiguos intereses comerciales de EEUU en la región del Indo-Pacífico y la importancia de responder al desafío que presenta China, el plan establece que el Departamento de Estado impulsará políticas en la región que apoyen la reindustrialización estadounidense mediante amplios esfuerzos de promoción comercial, el desarrollo de cadenas de suministro seguras y resilientes, y la difusión de alternativas estadounidenses y confiables a las dependencias creadas por China. EEUU también buscará construir y fortalecer a sus aliados y socios en la región mediante acuerdos comerciales bilaterales justos y de alto impacto que promuevan la seguridad y los intereses económicos estadounidenses y eviten repetir errores pasados. Otro objetivo será asegurar las rutas comerciales regionales para que no puedan ser gravadas ni cerradas por ningún país.

Europa

El plan utiliza un lenguaje especialmente duro con respecto a Europa a pesar de calificar a sus naciones como los aliados más antiguos de EEUU y destacar las tradiciones, el patrimonio cultural, los valores políticos y los lazos familiares compartidos de ambas partes. Para seguir siendo un “socio útil” para EEUU el plan establece que Europa debe “despertar”, incluyendo la necesidad de reindustrializarse y desregularizarse para contrarrestar su vulnerabilidad a la coerción económica china. Por su parte, EEUU buscará sin complejos un comercio equilibrado y recíproco con las naciones europeas y rechazará las normas que discriminen a las empresas estadounidenses o tengan efectos extraterritoriales sobre los consumidores estadounidenses. También apoyará la eliminación de hardware y software chinos de infraestructuras críticas y colaborará estrechamente con los socios europeos para salvaguardar las ventajas tecnológicas conjuntas.

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