Una inusual coalición de organizaciones que “normalmente adoptan posturas políticas muy divergentes en materia de comercio” está instando a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) a utilizar los aranceles adicionales propuestos para atajar las prácticas relacionadas con el trabajo forzoso alrededor del mundo no solo como una medida punitiva sino también como un incentivo.
La propuesta de USTR impondría aranceles adicionales de un 12.5 por ciento bajo la Sección 301 sobre las importaciones procedentes de 44 países que no han impuesto ni aplicado eficazmente una prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso, y de un 10 por ciento sobre las importaciones procedentes de 16 países que no han aplicado eficazmente dicha prohibición. USTR también ha propuesto un mecanismo que reduciría estos aranceles para un determinado volumen de importaciones de productos textiles y prendas de vestir procedentes de ciertos países en función del volumen de las exportaciones textiles estadounidenses a esos países.
En comentarios conjuntos presentados ante USTR en respuesta a su propuesta, el National Council of Textile Organizations, el American Apparel and Footwear Association, el U.S. Fashion Industry Association, y el U.S. Industrial and Narrow Fabrics Institute recomiendan un mecanismo basado en el enfoque de USTR y diseñado para impulsar las cadenas de abastecimiento hacia EEUU y el hemisferio occidental.
La propuesta permitiría a las marcas y minoristas obtener créditos al comprar productos textiles estadounidenses y prendas de vestir elegibles de socios del T-MEC o el CAFTA-RD. Dichos créditos podrían utilizarse para mitigar los aranceles adicionales impuestos bajo la Sección 301 sobre las importaciones de prendas de vestir provenientes de países designados por USTR. El crédito base sería del 20 por ciento del valor declarado en aduana de las prendas de vestir elegibles bajo el T-MEC o el CAFTA-RD. Si dichas prendas también utilizan hilados o tejidos de fabricación estadounidense, el crédito aumentaría al 30 por ciento del valor de exportación de los hilados, o al 40 por ciento en el caso de los tejidos.
La coalición presenta el mecanismo como beneficioso para todos: recompensaría las cadenas de suministro libres de trabajo forzoso y bien documentadas; impulsaría la demanda de hilados, tejidos y algodón estadounidenses; y ofrecería a las empresas de confección una forma práctica de diversificar sus fuentes de abastecimiento, reduciendo su dependencia de China y Asia. También busca revertir la disminución de la participación del hemisferio occidental en el mercado estadounidense de importación de prendas de vestir, que, según los comentarios, ha caído de un 16 por ciento a un 12 por ciento desde 2019 mientras que la participación de Asia ha aumentado.
El argumento económico es igualmente convincente. Las asociaciones sostienen que el plan podría duplicar las exportaciones textiles estadounidenses al hemisferio occidental hasta alcanzar aproximadamente unos US$29 billones anuales, impulsar miles de millones en nuevas inversiones nacionales, reabrir fábricas cerradas, y respaldar más de 56,000 nuevos empleos relacionados con el sector textil en EEUU.
Copyright © 2026 Sandler, Travis & Rosenberg, P.A.; WorldTrade Interactive, Inc. Todos los derechos reservados.