Apenas un mes después de que el Presidente Trump emitiera una orden ejecutiva instruyendo a la Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC) a priorizar la aplicación de su norma “Made in USA”, la FTC anunció recientemente las medidas coercitivas que se detallan a continuación.
La norma “Made in USA” de la FTC prohíbe a los vendedores etiquetar productos como hechos en EEUU a menos que (1) el ensamblaje o procesamiento final, y todo el procesamiento significativo que se realice en los productos, tenga lugar en EEUU, y (2) todos o prácticamente todos los ingredientes o componentes de los productos se fabriquen y obtengan en EEUU. La norma también exige que todas las etiquetas “Made in USA” que aparezcan en catálogos de venta por correo sean veraces y no engañosas.
La FTC ha anunciado que una empresa pagará US$625,000, la mayor multa hasta la fecha en un caso relacionado con la norma de etiquetado “Made in USA”, para resolver acusaciones de haber realizado numerosas afirmaciones infundadas de “Made in USA” en su sitio web y en otros materiales de marketing a pesar de que los productos en cuestión contenían componentes importados.
Otras dos empresas pagarán US$167,743 para resolver acusaciones de que dichas empresas y sus directivos afirmaron reiteradamente, en su publicidad y etiquetado, que las banderas estadounidenses, las banderas militares estadounidenses, y los productos y accesorios para la exhibición de banderas patrióticas estaban (o eran) “Made in the USA,” “All-American Made,” “100% Made in the USA,” “100% American Made Tough,” y “Built by Americans for Americans” a pesar de que varios productos fueron importados íntegramente de China y otros contenían componentes extranjeros importantes o esenciales procedentes de China.
Otra empresa pagará US$75,000 para resolver acusaciones de que dicha empresa afirmó falsamente que ciertos productos de calzado eran 100 por ciento artesanales (“handcrafted 100%”) en EEUU, que el producto completo se fabricó en EEUU “de punta a talón” sin utilizar componentes preensamblados del extranjero, y que sus productos de calzado eran “Más que Hechos en EEUU™” (“More than Made in USATM”) cuando en realidad varios componentes provenían de la República Dominicana y Brasil.
La FTC también concluyó sin sanciones las investigaciones de dos empresas que acordaron tomar medidas para corregir ciertas declaraciones “Made in USA” y adecuar las prácticas de sus empresas a la normativa de la FTC. No obstante, la FTC señaló que se reserva el derecho de supervisar la situación y tomar medidas adicionales, incluyendo la posibilidad de interponer una demanda federal.
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